La obra del autor peruano José Santos Chocano (1875-19349), que un día se proclamó "cantor de América, autóctono y salvaje", tuvo entre sus contemporáneos tantos admiradores como detractores. Su obra fue, en cierto modo, espejo de su personalidad apasionada y violenta.
Características.
La poesía de Chocano es intensa y vital. Su objetivo fundamental era revelar el alma americana y tropical, así como las raíces indígenes y mestizas de nuestro continente.
Coincide con el modernismo en la musicalidad. Sin embargo, su efecto es distinto al de la poesía de otros autores modernistas, por ejemplo, Martí: su poesía es melódica, suave y cadenciosa; la de Chocano es más bien sonora, rítmica y orquestal. Por otro lado, sus versos están cargados de energía y entusiasmo. Chocano se preocupa por elegir las palabras precisas para causar esta impresión.
Hay también en su poesía una gran riqueza de imágenes sensoriales, rasgos característicos del modernismo. con ellas, Chocano describe y sugiere hermosos escenarios que no son, sin embargo; lugares exóticos ni fantásticos como los que crea Daría: son paisajes agrestes y salvajes del continente americano.
Obras.
Su obra más importante, "Alma América", canta las glorias de los incas, virreyes, etc. destacan también las Iras santas, Azahares, selva virgen y Fiat lux.
Alma América.
Publicada en España en 1906, constituye el punto más alto de la obra de Chocano. desde el subtít, poemas idno-españoles, se puede notar que los temas son la historia (periodos incaico y virreynal), tradición y geografía del perú (Costa, sierra y selva). Todos ellos tratados en un tono exaltado y grandilocuente.
Asimismo, es evidente el sentimiento mestizo que envuelve su posía y la búsqueda dela idetidad americana, como se aprecia en el poema "Troquel":
Mi culto no es el culto de la pasada gente,
ni me es bastante el vuelo solemne del Pegaso;
los trópicos avivan la flama en que me abraso;
y en mis oídos suena la voz de un continente.
¡Quién sabe!...
indio que asomasa la puerta
de esa tu rústica mansión,
¿para mi sed no tienens agua?
¿Para mi frío, cobertor?
¿Parco maiz para mi hambre?
¿Para mi sueño, mal rincón?
¿breve quietud para mi andanza'...
-¡Quién sabe, señor!
Indio que labras con fátiga
tierras que de otros dueños son,
¡Ignoras tú que deben tuyas
ser, por tu sangre y tu sudor?
¿Ignoras tú que audaz codicia,
siglos atrás, te las quitó?
¿Ignoras tú que eres el amo?...
-¡Quién sabe, señor!
Indio de frente taciturna
y de pupila sin fulgor,
¿Qué pensamiento es el que escondes
en tu enigmática expresión?
¿Qué es lo que sueña tu silencio?
¿Qué es lo que oculta tu dolor?
¿Qué es lo buscas en tu vida?
¿Qué es lo que imploras a tu Dios?
_¡Quién sabe, señor!
¡oh razaantigua y misteriosa
de impenetrable corazón,
que sin gozar ves la alegría
y sin sufrir el dolor;
ere4s augusta como el Ande,
el Grande Oce´no y el Sol!
Ese tu gesto que parece
como de vil resignación
es de una sabia indiferencia
y de un orgullo sin rencor...
Corre en misvenas sangre tuya;
y, por tal sangre, si mi dios
me interrogase qué prefiero
-Cruz o laurel, espina o flor,
bewso que apague mis suspiros
o hiel que colme mi canción-
responderíale dudando.
_¡Quién sabe, Señor!
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